No hay ninguna razón sufrir. Nuestra conciencia posee los medios de curar. Podemos transformar nuestro sueño personal, y así mismo ver que el sueño de la planeta está basado en muchas mentiras. Por esta razón es importante controlar nuestro propio sueño y por esta razón los Toltecos se convirtieron en maestros del sueño. Nuestra vida es la manifestación de nuestro sueño : es una obra de arte. Los maestros del sueño hacen un obra-maestria de su vida ; hacen elecciones y tienen conciencia de las consecuencias inducidas. Ser Tolteco es un método de vida en el cual no existen ni líder ni discípulos ; cada uno tiene y vive su propia verdad. Un Tolteco se vuelve sabio, salvaje, y vuelve a ser libre.
Hay tres controles para conducir los seres a convertirse en Tolteco. El primero es el Control de la Atención. Consiste en ser consciente de quien somos de verdad, con todas nuestras posibilidades. El secundo es el Control de la Transformación : cómo cambiar, cómo liberarse de su domesticación. El tercero es el control de la Intención.
La Intención desde el punto de vista de los Toltecos, es este componente de la vida que hace posible la transformación de la energía ; es este único ser vivo que engloba todo la energía ; o que se llama a Dios. La Intención es la propia Vida ; este el amor sin condicion. El Control de la Intención es pues el Control del Amor.
Los Toltecos comparan el Juez, la Víctima y el sistema de creencia a un parásito que invade el espíritu humano. Por su opinión, todos les seres humanos que han sido domesticados están enfermos, ya que un parásito controla su espíritu y su cerebro. Este parásito se alimenta con las emociones negativas proviniendo del miedo.
Este parásito nos chupa nuestra energía sin dar nada a cambio y nos destruye poco a poco. Representa un ser vivo constituido de energía psíquica o emocional, y esta energía es viva. No actúa de energía material, pero ni nuestras emociones ni nuestros sueños se constituyen de energía material, y con todo sabemos que existen. Una de las funciones del cerebro es transformar la energía material en energía emocional. El cerebro es nuestra fábrica a emociones y la función principal de nuestro espíritu es soñar. Los Toltecos dicen que el parásito controla nuestro espíritu, y en consecuencia nuestro sueño personal ; sobrevive gracias a las emociones generadas por el miedo y prospera gracias a los dramas y a los sufrimientos.
La libertad que buscamos implica una guerra contra este parásito, por esta razón en todas las tradiciones chamanicas de América, del Canadá a la Argentina, los chamanes se hacen llamar guerreros. Ser un guerrero no significa ganar todas las batallas, pero al elegir esta vía se gana al mininum la dignidad de la rebelión.
En un caso, no somos ya las víctimas inconscientes y sin defensa de sus propias emociones incongruentes y del veneno emocional de otro ; aunque se sucumbe, no se forma parte de las víctimas caídas sin pegarse. En el mejor de los casos, ser un guerrero nos da la ocasión de superar el sueño de la planeta y de transformar nuestro sueño personal en un sueño llamado paraíso.
Dios está siempre presente y el cielo está por todas partes, pero es necesario tener los ojos y las orejas para ver y oír esta verdad. Se debe liberarse del parásito.
Existe tres métodos para cortar en nosotros este monstruo a mil cabezas.
mercredi 30 novembre 2011
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