dimanche 24 avril 2011

El cuarto acuerdo tolteco (seguida)

Si hacemos de nuestro mejor, viviremos nuestro existense intensamente. Cuando hacemos de nuestro mejor, pasamos al acción. Hacer de nuestro mejor significa actuar porque tenemos deseo, y no porque esperamos cualquier recompensa. Hacer el revés no permite actuar de su mejor ya que entonces se hace resistencia. 
La historia de Forrest Gump proporciona un buen ejemplo. Él no tenía grandes ideas, pero pasaba inmediatamente al acto. Era feliz porque hacía siempre de su mejor, cualquiera que fue su actividad. Fue ricamente recompensado mientras que no esperaba nada. 
Actuar es ser vivo. Es tomar el riesgo de salir de nuestra cáscara y de expresar nuestro sueño. Esto no estando la misma cosa que de imponer su sueño. Hacer de su mejor puede convertirse en un ritual en nuestra vida si tal es nuestra elección. 
La mejora manera de decir Te amo, mi Dios es vivir nuestra vida haciendo de nuestro mejor y la mejora manera de decir Gracias, mi Dios es trasladarse del pasado y vivir el momento presente, aquí y ahora. Trasladarse del pasado significa ser capaz de disfrutar el sueño que vivimos ahora mismo. No vivir entre un pasado que se añoraría y un futuro que se esperaría, es decir no ser a mitad vivo, no apiadarse sobre sí mismo. 
Nacimos con el derecho de ser feliz, de gustar, de alegrarnos, de compartir nuestro amor. Nacimos vivos, entonces abarcamos nuestra vida y apreciamos allí. No resisten a la vida que se exprese en nosotros, porque es Dios quien se exprese así. Nuestra sola existencia prueba la de Dios, prueba la existencia de la vida y de la energía. 
Haciendo de nuestro mejor, la práctica de mal utilizar nuestra palabra, la de hacer un asunto personal de todo lo que nos llega y la de hacer suposiciones van a debilitarse y manifestarse cada vez menos a menudo. Si hacemos siempre de nuestro mejor, continuamente, nos convertiremos en maestros de la transformación. Es la práctica que hace al maestro. Actuar, poner en la práctica, aquí es lo que hace la diferencia. En nuestra búsqueda de libertad personal y de amor por si, si actuamos de lo mejor posible, descubriremos que este solo es una cuestión de tiempo antes de encontrar lo que buscamos. Solo debemos levantarnos y asumirnos a nuestra humanidad. Honremos el hombre o la mujer que somos. Respetemos nuestro cuerpo ya que es una comunión entre nosotros y Dios que de hacer bien a nuestro cuerpo. 
Más tarde cada uno de nuestros actos se convierte en un ritual para honrar a Dios. La etapa siguiente es de honrarLo por cada una de nuestros pensamientos, cada una de nuestras emociones, cada una de nuestras creencias, incluso con lo que es justo o falso.

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