samedi 12 mars 2011

El tercero acuerco (seguida)

La gente nos dice una cosa : hacemos suposiciones sobre lo que son sus intenciones. ¿ No nos dicen nada ? Hacemos entonces otras suposiciones destinadas por colmar nuestra necesidad de saber y por sustituir a el de comunicar. Mismo cuando no se comprende, se hacen suposiciones sobre lo que eso significa y luego se los cree. No tenemos el valor de plantear cuestiones.
La mayor parte del tiempo estas suposiciones son echas muy rápida e inconscientemente, porque nuestros acuerdos nos incitan a comunicar de esta manera. Uno de ellos estipula que es peligroso plantear cuestiones ; otro dice que si uno nos ama, debe saber lo que queremos y cómo nos sentimos. Y del momento que se cree algo, se va del principio que se tiene razón, al punto estámos dispuesto a destruir una relación para defender su posición.
Suponemos que todo el mundo ve la vida como la vemos, que los otros piensan y experimentan como pensamos y experimentamos, que juzgan como juzgamos. Es la razón para la cual tememos ser nosotros-mismos con los otros ya que pensamos que van a juzgarnos, maltratarnos y criticarnos como nuestros lo hacen mismos. 
Se hacen también suposiciones sobre sí mismo, lo que causa muchos conflictos interiores (soy/yo no soy, capaz de…). Se sobrestima o subestima todo el tiempo ya que no tomamos el tiempo de plantearnos cuestiones y de allí responder a ellas. Quizá debemos también pararnos mentirnos sobre lo que queremos de verdad. 
El mejor medio de impedirnos hacer suposiciones es pues plantear cuestiones. Comprobemos que nuestras comunicaciones queden claras. Utilicemos nuestra elección para pedir lo que queremos. Cada uno tiene el derecho a decir o no y nosotros-mismos tenemos el derecho a pedir. Ahí es lo que quiero, aquí lo que quieren. 
Comunicando así, nuestra palabra se vuelve impecable. La comunicación entre humanos es una problemática fundamental para el futuro de la sociedad. Traer a la conciencia e incluir la importancia de este acuerdo es el primer paso, ponerlo en acción es lo que hará a continuación la diferencia, por una práctica diaria. Modificar nuestro sueño trae la magia en nuestra vida, el espíritu se mueve entonces libremente en nosotros y llama el control de la Intención, del Amor. 
Es el objetivo de los Toltecos, es el camino llevando a la libertad.

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